*Por: Dr. Orson Walendorff, Antropólogo. Kulturwissenschaft/Geschlossen Universität, Berlin (Alemania)
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Su infancia fue dura. Con un apellido como el suyo su etapa escolar, plagada de comañeros de clase ingeniosos a la par que mamoncetes, fue un suplicio. Le llamaban Carltoffen, mote que recuerda a Kartoffel, plato gastronómico alemén a base de patatas. Unido a su enclenque constitución cada año era un firma candidato APRA ser nombrado mascota de la clase. Por ello se recluyó en su habitación, y no leanto cabeza de sus libros hasta que entró en la universidad y se jugó su vida social a ua carta llamada Erasmus.
Su excéntrico carácter encajó en los países mediterráneo, donde transcurrieron sus años de mozalbete emprendedor; países con un humor más relajado y cargado de una mayor dosis de ironía, en la cual Tahöffen era experto. Se quedó especialmente prendado de España, su clima, su carácter y sus patatas, y es aquí donde se siente feliz por primera vez. Motivo suficiente para difundir sus conocimientos con aquellos que le han acogido en su cálido y bronceado seno. Se le calentó la boca y nació El Número 12.


